Hola a todos.
Estoy en un dilema muy grande, hoy revisando mis emails, mis redes sociales, he visto una tendencia muy pesimista de la gente que yo suelo hablar usualmente, y lo que es peor, ciertos amigos, me han mandado correos que parecían despedidas, como si fueran a morirse o desaparecer y no lo sabían seguro, pero se lo podían imaginar, son un poco conscientes de ello.
Otros sin embargo, ya no me contestan, y es raro, porque hablaba a diario con ellos y yo no paro de preguntarme que estará sucediendo.
Porque hay un pesimismo tan grande en las personas más cercanas a mi, claro, que yo conozco los casos cercanos a mi, y que tengo interacción a ellos, del resto del mundo solo puedo hablar, por las noticias que veo en la tele o la radio y periódicos, pero lo cercano a mi, es tremendo, están hechos polvo...yo trato de decirles lo que me pasa y lo que siento pero poca gente me hace caso, están como en una especie de trance al cual no soy capaz de acceder...
Mi familia (de la cual algún día hablaré) esta también un poco absorta, pero menos que el resto de personas, les veo más en mi onda de claridad con los hechos que están ocurriendo, pero sin embargo no queremos hablar de lo que sabemos ya que no queremos preocuparnos los unos a los otros, supongo que será el instinto de supervivencia, que nos impide hablar con claridad de lo que creemos que esta pasando, como si no quisiéramos decirlo por no hacer daño al otro, pero tengo que hablar lo con ellos, tengo que prevenirlos pero a la vez confió en que ellos sepan valerse por si mismos, hemos sido bien educados.
Las personas a las que ya no contestan me llevan a un capítulo a parte, con alguno de ellos, he procurado hablar ya no con ellos, sino con su familia, y en vez de preguntar yo, al final me han preguntado sus padres o hermanos, casi sometiéndome al tercer grado, con preguntas inquisitorias, de cuando como y donde lo vi, que si se algo y no lo digo me denunciaran, o sea, que están desaparecidos, y no ha sido uno, o dos, han sido casi una docena de casos...eso es un porcentaje muy alto...
Lo único que pude decirles, es que estaba preocupado por ellos, y por eso llamaba, y que voy a investigar, que por supuesto cualquier cosa que pueda servir de ayuda, se lo daré y comunicaré.
Estoy un poco agobiado, así que me voy a correr.
21:00 PM
¡Me cago en la Puta! ¡Que cojones es esto! ¿Donde coño me he venido a vivir?
Siento las expresiones, pero joder es que estoy escribiendo con un puto bocado en la pierna de ¿perro? ¿lobo? (supongo era uno de los dos, no va a ser un coyote en plena península ibérica), vosotros diréis que que hago escribiendo, pero es que esta es la forma más rápida de dejar constancia de lo que esta ocurriendo, y de que la gente pueda tomar esta información de la manera más inmediata...además que el bocado es doloroso, pero no esta sangrando demasiado, una vez termine me voy a acercar al hospital para que me limpien la herida y den puntos si procede...aunque ahora que lo estoy mirando se están poniendo muy rojo...os dejo, cuando vuelva os cuento.
23:35 PM
Bueno ya estoy aquí con un bonito bocado en mi pierna derecha, que cuando he llegado era muy grande, y desde que os escribí, pedí el taxi, llegué al Hospital Universitario de Getafe y me atendieron, puedo asegurar, que el bocado ya no era tan grande, se había comenzado a cerrar rápido, pero eso sí...estaba igual de rojo, que con las quemaduras.
El caso es que el doctor me ha revisado, y me ha dicho que no era para tanto, que me habrá mordido un gatito o cachorrillo (el cachondo del médico), yo le he explicado como había sido y no me ha llegado a creer, así que ha llamado a la enfermera, me ha dado una receta de paracetamol y fuera. La enfermera me ha puesto varias inyecciones de rabia y tétanos, me ha limpiado con betadine (tengo que reconocer que estaba mucho mejor la herida), agua oxigenada, me ha puesto unos apósitos limpios, y con una sonrisa picarona, me ha cantado eso de "cura sana medicina, toma caldo de gallina, que si no se cura hoy, se curará mañana", como si fuera un niño, y como si hubiese venido por nada...en fin, ha sido muy graciosa y amable la enfermera.
Pero aunque ellos no hayan visto ese bocado y no crean mi historia, yo os voy a relatar lo que ha pasado.
Cuando me fui a correr, bien preparado, con mis deportivas, calentadores y mi camiseta de correr, por la calle John Lennon en Getafe, fui derecho sin saber bien donde iba, y cuando me quise dar cuenta, estaba al final del todo, varios kilómetros lejos del comienzo de la calle, en una rotonda grande, que se podía ver hacia norte y el Sur la autovía del Sur que se dirige hacía Castilla la Mancha y luego Andalucía, más conocida como A-4. En la rotonda un cartel decía Cerro de los Ángeles un cerro que desde muchos puntos de Madrid se ve, pero yo nunca había ido. Se ve muy bien ya que en una llanura como la que hay en Madrid, un cerro verde de pinos y árboles, con un monasterio en lo alto y un Jesucristo en cruz, blanco, de unos 15 20 metros, la verdad que se ve bien.
Como iba diciendo, cuando iba acercándome hacía el cerro, iba corriendo en una carretera de doble dirección, sin coches que encontrarme, ya anocheciendo, con ese fresquito que se levanta en Mayo a partir de las 20:00 horas, y rodeado de arboles, con la visión periférica, notaba movimiento, al principio pensé que eran destellos del sol, o imaginaciones, luego de pronto me acordé del episodio del perro, y me asusté internamente, y comencé a medio sprintar en cuesta arriba, buscando algún cobijo en lo alto de ese cerro.
Según iba subiendo, me parecía ver movimiento entre los arboles, en el tronco, en las copas, formas humanas, o humanoides, y cuerpos extraños, y entre todo ese movimiento que me estaba volviendo loco, haciéndome girar mi cuello de un lado a otro, apareció un lobo, grande, el mismo que hacía unos días os conté, con los mismos ojos voraces, brillantes, casi humanos, y yo me preguntaba que hacía ahí, tan lejos del lugar de donde nos vimos por primera vez, se lanzó a correr detrás de mí, acercándose peligrosamente, y yo llegué al recinto de la iglesia del cerro, me metí dentro, e intenté cerrar las grandes puertas para sellar el recinto, pero no me dio tiempo, y el lobo de un cabezazo me volcó a mi y abrió la puerta. En el suelo le miré fijamente aterrorizado y este me mordió fuerte, pero sin desgarrar, como si supiera lo que hacía, el bocado no fue tan doloroso como lo esperaba, y de hecho no volvió a morder, se limitó a lanzarme otra mirada fija, intensa, nos quedamos mirándonos alrededor de 1 minuto, y entonces el se giró y se fue con un trote tranquilo, sin aullar, sin rabia, y desapareció entre la arboleda.
Volví andando a casa, con una sensación de miedo y sorpresa, no sabía que ocurría, y sigo sin saber que ocurre.
Y el resto de la historia ya la sabéis.
Ahora ya al borde de la media noche, me voy a tomar un paracetamol y me voy a ir a dormir, a ver si mañana es un día más normal que el de hoy, solo espero que esto no se infecte.
Saludos y hasta mañana.
PD: Os adjunto varias fotillos del cerro desde la lejanía y desde arriba.


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